Saberse negra es vivir la experiencia de haber sido masacrada en su identidad, confundida en sus expectativas, sometida a exigencias, compelida a expectativas alienadas. Pero es también, y sobre todo, la experiencia a comprometerse a rescatar su historia y recrearse en sus potencialidades. –Neusa Santos Souza (Limontes, p.175, 2013)
Entre unas luchas para los derechos por las mujeres, los negros, y los homosexuales, las lesbianas de color son ignoradas sin un espacio para identificarse y una revolución para liberarse. Junto con la discriminación que enfrentan las lesbianas afrocubanas, estas mujeres no recibieron representación en los estudios académicos; entre 1959 y 2001, la mayoría de las investigaciones enfoca la experiencia de mujeres heterosexuales y hombres homosexuales. (Limonta, 2016) Es importante de ver que esa cifra se refiere a las lesbianas en general debido a la tendencia de excluir por parte de las lesbianas blancas a las lesbianas de color. Tal y como González dijo, “cuando te miras al espejo, ¿qué ves? “Veo una mujer”, responde la blanca. La negra explica. “Ese es el problema, cuando yo me miro al espejo, veo una mujer negra. Para ti la raza es invisible, porque así funcionan los privilegios. (Limontes, p. 176, 2013)” Hay una discrepancia significativa entre las experiencias de lesbianas blancas y negras debido al racismo; un factor penetrante sin parar que la población blanca no puede ver ni comprender. En este ensayo analizaré cómo las lesbianas afrocubanas experimentan una opresión grave por las intersecciones de la raza, el género, y la sexualidad, lo que es agudamente distinto y único– caracterizado por la revolución socialista y la historia de la esclavitud en el Caribe. Es vital reconocer la historia frecuentemente ausente e inexplorada que informa la identidad lesbiana afrocubana, reconstruir estereotipos dañinos que asocian a las lesbianas afrocubanas con la hipersexualidad y la masculinidad y crear espacios de validación y radicalización para las lesbianas afrocubanas.
Con la Revolución de Cuba –dirigida por Fidel Castro– las mujeres recibieron casi igualdad total ante la ley; ellas pudieron votar en la década de 1920, ser elegida para un cargo público en 1934, tener equidad salarial y acceder el aborto y cuidado de los niños. Castro proclamó “la mujer es una Revolución dentro de la Revolución” (Feinberg, 2007); las mujeres son una fuerza principal y fuerte en la lucha por derrocar el gobierno y lograr derechos para todos (Feinberg, 2007). Las directivas de las décadas 1960 y 1970 reafirman normas culturales de la feminidad que liberan las mujeres heterosexuales dentro de una familia nuclear mientras condena cualquier desafío al género y la sexualidad como estructuras de poder (Saunders, 2016). Por eso, las feministas se niegan a una unión de mujeres sin respecto a la orientación sexual, qué radicalmente se opone al sistema opresivo del patriarcado. Tal y como Tanya Saunders expone, “En una historia femenina de relegación a segundo plano con respecto al hombre donde se nos ha asignado un papel como esposas, madres de familia y dependiente del hombre, que existan mujeres que rechacen esos patrones para hacer su vida con otra mujer, ‘‘es casi una ofensa.” (Saunders, 2016)" La sociedad no permite ninguna desviación de la norma y por eso no hay un lugar para las lesbianas de color.
La Revolución cubana, aunque incluye y defiende las mujeres, condena la homosexualidad y antes de 2019, no había legislación que protegiera a la comunidad LGBT de la discriminación (González, 2020). A pesar de eso, una mayoría de la comunidad LGBT enfrenta discriminación incluso ahora. Las organizadoras de Grupo OREMI –la primera organización de lesbianas apoyada por el estado– afirma que “la vida de las homosexuales cubanas permanece en un anonimato que nos hace sentir relegadas… Como parte activa de nuestra sociedad poseemos problemas de aceptación de nuestra identidad que se hace evidente en las relaciones familiares y laborales, sufrimos de discriminación, desprecio, rechazo y en el mejor de los casos indiferencia. (Saunders, p. 182, 2009)” Mientras que hay numerosos espacios sociales para la población no hetero-normativa, ellos están dominados por personas asignadas como hombres al nacer; las lesbianas son más invisibles que los hombres transexuales, lo que es claramente diferente de las historias euro-americanas. (Saunders, 2016) Por eso, los espacios públicos sirven a los hombres antes que a las mujeres y exigen que las lesbianas crean espacios clandestinos para encontrar una comunidad solidaria y radical. Los problemas de clase tienen lugar aquí; las personas desde la afro-descendencia son más probables a ser pobres sin los recursos de establecer una comunidad, sin mencionar que ellos no toman el tiempo y la energía de reunir. (Limontes, 2016) Esas limitaciones solo se ven exacerbadas por cualquier desviación de heterosexualidad que se hacen las individuales más invisibles.
Que asumir una conciencia lesbiana significa pasar por un proceso complejo de no poder encajar en las identidades que la sociedad define como femenina o masculina, como dijo Ochy Curiel (Limonta, 2016), y que ser negra es encarna la no hetero-normatividad por ser “diferente”. La devaluación de la cultura afrocubana ha apoyado implícitamente la ideología prerrevolucionaria de que los afrocubanos eran propensos a la delincuencia, así como a la desviación sexual y de género (Limonta, 2013). Ellos no pueden tener una cultura o religión afrocubana ni accesar una historia de sus descendientes africanos (Oremi, 2016);
“ahora bien cuando en estas discriminaciones visibilizamos el aspecto de la racialidad y hablamos de mujeres afrodescendientes cubanas aún se hace un silencio tenue, igual que cuando nos referíamos al tema de la masacre de los integrantes del Partido de los Independientes de color del 1912. (Limonta, p. 175, 2013)”
Por el color de piel, esas restricciones de la autoexpresión y autodefinición crean una generalización monótona que no expresa la diversidad entre la comunidad lésbica desde la afro-descendencia. Cualquier lucha para exigir atención a los problemas que impactan a la comunidad LGBTQ e incluyen a los afrodescendientes debe resistir todos los sistemas de opresión simultáneamente. Durante una demostración, Portales leyó > “la Revolución será feminista, o no será, será antirracista, o no será, será abierta a las críticas de toda la ciudadanía, o no será, será anti-homofóbica, o no será. Será, en fin, una lucha absoluta contra todas las discriminaciones, o no será verdaderamente socialista, y las vidas de quienes murieron por implantar la dignidad plena del hombre y la mujer en esta tierra carecerán de sentido. (Ramírez, 2013)” La revolución que describió Portales es radical por exigir la inclusión completa que le falta a la Revolución Cubana.
La mulata es una mujer de raza mixta y fluida quien ocupa espacios blancos y negros sin ser plenamente aceptada en ninguno. Parecen un símbolo para Cuba de una democracia racial, lo que refuerza su ideología de inclusión racial o de que realmente no hay raza. Por eso, mujeres negras y lésbicas no pueden luchar por ellas mismas ante esa ideología y una prohibición estatal informal de que personas de ideas afines (es decir, lesbianas) –bajo un gobierno socialista- se organicen, socialicen o trabajen por el cambio social de forma independiente. Para la población blanca, la mulata –por ser blanca y por el privilegio que recibe por su raza mixta– es un símbolo de que no habría una guerra nacional por la gran población de afrodescendientes para establecer un repúblico negro como lo que pasó en Haití (Saunders, 2016). También, la mulata simboliza disponibilidad sexual de cuerpos negros para las personas blancas y una desviación de sexualidad y género por su raza. El cuerpo de la mulata es deseado más como los otros, mientras la lesbiana negra es considerado tan poco femenino que es percibida como masculino. La comunidad lesbiana no es una excepción; en pocas entrevistas con lesbianas por Oremi, (3 lesbianas blancas, 7 mulatas, y 5 lesbianas negras) las mujeres dicen que prefieren mujeres finas –que refiere a las mujeres blancas o de piel clara– y “¡Sí féminas! Mientras más féminas, más me gusta”. Esto era cierto incluso para las mujeres negras. (Saunders, 2016) Mujeres negras sufren de esos estereotipos cada día, incluso los espacios lésbicos; por las calles, personas desconocidas sugieren que las mujeres se alisen el cabello y bajen de peso. En parte debido a los estereotipos, la sociedad y las mismas mujeres afectadas exigir ciertos comportamientos de las lesbianas negras que no permite expresiones diversas de la indentidad lesbiana.
La identidad de una lesbiana afrocubana demanda que ella enfrente la discriminación por ser negra, mujer, y lesbiana, al mismo vez cuál es más complejo y arduo que otros. Las décadas siguientes, la Revolución cubana deja el país con más derechos por las poblaciones de mujeres y negros, pero pasar por alto de la experiencia de lesbianas afrocubanas. Fuera del blog Arcioris “Queremos para Cuba libertad y autodeterminación, queremos toda la riqueza que podamos producir honestamente, y queremos la prohibición legal de todas las formas de discriminación por sexo, edad, origen étnico o geográfico, religión, orientación sexual o identidad de género.” Hoy en día, la discriminación cotidiana antes de lesbianas afrocubanas no reciben tanta atención que es necesario para palia la opresión y libere la comunidad. La creación de una comunidad visible y accesible dará la representación y el apoyo vital para proteger y alentar a las lesbianas negras en Cuba. Con la liberación de lesbianas cubanas es la liberación completa de negros, mujeres, y homosexuales por la opresión intersecional.
Las Obras Citadas
Cubadebate. “Fidel: “La mujer es una Revolución dentro de la Revolución ’’”. el 8 de marzo de 2017. http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/03/08/fidel-la-mujer-es-una-revolucion-dentro-de-la-revolucion/.
Feinberg, Leslie. “Early Cuban Revolution paved road to sexual liberation”.Workers World. el 21 de febrero de abril.
González, Georgina. "La conga silenciada: ¿Quién cuenta las historias LGBTI en Cuba?.Distinctas Latitudes. el 26 de febrero de 2020. https://distintaslatitudes.net/historias/reportaje/historias-lgbti-cuba
Limonta, Norma. “Resistencia y subjetividad: lesbianas afrodescendientes”. Panorama da Realidade Cubana. Vol. 13, no. 35, Cadernos da CEAM, 2013, págs. 175-191. Nescuba/Ceam. https://docplayer.es/59409535-Panorama-da-realidade-cubana-5.html
Limonta, Norma._“Ser mujer negra, lesbiana y afrofeminista en la Cuba de hoy”_.(https://proyectoarcoiris.wordpress.com/2015/10/12/ser-mujer-negra-lesbiana-y-afrofeminista-en-la-cuba-de-hoy/)".
Proyecto Arcoiris. “Ser mujer negra, lesbiana y afrofeminista en la Cuba de hoy”. el 12 de octubre de 2015. https://proyectoarcoiris.wordpress.com/2015/10/12/ser-mujer-negra-lesbiana-y-afrofeminista-en-la-cuba-de-hoy/.
Limonta, Norma. “To Be a Black Woman, a Lesbian, and an Afro-Feminist in Cuba Today”. Black Diaspora Review. vol. 5, no. 2, Spring 2016.
Ramírez, Sandra. “Arcoiris: Un proyecto cubano que lucha contra la discriminación de la comunidad LGBT"”. Global Voices. El 12 de marzo de 2013. https://es.globalvoices.org/2013/12/03/arcoiris-un-proyecto-cubano-que-lucha-contra-la-discriminacion-de-la-comunidad-lgbt/.
Saunders, Tanya."Grupo OREMI: Black Lesbians and the Struggle for Safe Social Space".Taylor & Francis. el 1 de abril de 2009.